miércoles, 1 de diciembre de 2010

Así me quedaba yo toda la vida...


En la gloria!!!!

Latumari y yo estuvimos de vacaciones y en cuanto pudimos, nos escapamos a un spa. Si, si, si... que eso suena muy bien y como que está de moda.

A mi en la vida me habían dado un masaje, me refiero a esos de los que te dan gustirrinín, que te dejan casi, casi babeando y buscando una compostura ligeramente decente. Hasta ahora, sólo había recibido masajes descontracturantes, con los que te quedas sin aire al ver esa cantidad infinita de estrellitas de colores. En el último que me dieron, no pude evitar cagarme en la santa madre del masajista. Menos mal que él se lo tomó con humor porque por lo visto, estaba acostumbrado a todo tipo de menciones honoríficas familiares.

Bueno, pues allí llegamos Latumari y yo, a un paisaje espectacular, Asturias 100%, más verde imposible. El hotel, un lujazo. En diez minutos, ya estábamos con nuestros albornoces y listas pa lo que viniera o viniese.

Latumari fue llevada de mi vera por un masajista y a mi me tocó La Masajista.

Cuartito con velas, calorcito y música relajante. Nos deleitaron con la Sidraterapia...ayyyy!!!... es que todavía trago gordo cada vez que lo recuerdo. Qué cosa, oye!!!... y yo me acordaba de la mi Cuñá, porque los masajinos, fueron regalo de ella. Total, que casi me quedo frita con todas aquellas caricias. Venga de p'arriba, venga de p'abajo, desde los dedos de los pies, hasta la coronilla. Y yo con el único pensamiento de: "No te babes Hasta los pelos, no te babeeees"... y también un poco de: "No sé... yo creo que a ésta chavalina le gusto un poco porque esto como que no lo veo necesario... mis tetas no están contracturadas"

Cuando terminamos la sesión, nos invitaron a una copichuela de vino de sidra que nos supo a gloria y nos fuimos alegremente a hacer el circuito de la piscina. Chorro por aquí, chorro por allá, corre, corre que te pillo, diablurillas subacuáticas... es queeeee... es imposible no hacer travesuras cuando todo el recinto es sólo pa ti y pa tu churri. En la sauna nos desquitamos más alegremente.

Y después de todo aquello, un par de infusiones sobre unas tumbonas y con un paisaje de escándalo.

Al día siguiente tocó masaje de aromaterapia y al otro uno descontracturante con rosa mosqueta y no sé que más. Ma-ra-vi-llo-sos.

Latumari y yo intercambiamos impresiones masajísitcas en la piscina el primer día y como consecuencia, el segundo día.... me robó a la masajistaaaaa!!!..."$%&!"·$%&... yo creo que le dio envidia de mi tratamiento pechonal y quería otro para ella... pero no lo recibió... juasjuasjuas... en cambio recibió un tratamiento culeril... eso me mosquea... que el culo de Latumari es una obra de ingenieria... pero claro... cada una tiene lo que tiene... si ahora que lo pienso va a resultar que nuestra masajista era un zorrón de tomo y lomo!!!!

Menos mal que el tercer día no fue ni pa ella, ni pa mi, a las dos nos tocó El masajista.

Y ya con los cuerpecillos sobeteaos, masajeaos, magreaos y relajaos, pues nos fuimos otro par de día de casa rural.

Ay!!!... suspiro, suspiro y vuelvo a suspirar. Que poquito dura lo bueno, verdad??

sábado, 6 de noviembre de 2010

Lo que se puede llegar a sentir...


Hace veintidos años que trabajo en el mismo lugar. Me niego a mencionar el nombre de mi empresa, con que diga que son unos grandes almacenes de toda la vida, rápidamente se pueden atar cabos.

Al principio me encantaba y no precisamente porque me guste estar de cara al público, pero me resultaba fascinante la cantidad de recursos que teníamos para conseguir un artículo determinado, como funcionábamos internamente y los medios con los que contábamos.

Por aquellos tiempos, nuestro trabajo consistía en colocar la mercancía que llegaba antes de abrir al público ( contra la creencia popular de que lo hacen los duendecillos verdes durante la noche). Atendíamos al público, si pagaban en efectivo o con la tarjeta nuestra, se cobraba en la caja del departamento y zanjado. Si pagaban con tarjeta bancaria, hacer una devolución o querían que se les empaquetara el artículo para regalo, los acompañabas a las famosas cajas centrales. Punto pelota.

De unos años para acá, además de ser unos vendedores muy estéticos, dignos y educados, cobramos con todo tipo de tarjetas nosotros mismos, empaquetamos para regalo, les hacemos el talón de reserva, nos colgamos del teléfono llamando a todos los centros del país para pedir lo que desean y que nosotros no tenemos en ese momento, hacemos las devoluciones, les llamamos por teléfono para decirles que se ha conseguido lo que querían, hacemos las rescisiones de mercancía que se pidió y que luego no se llevaron, hacemos los inventarios, colocamos y surtimos los departamentos, las exposiciones, atendemos las reclamaciones siendo el primer parapeto para la furia de un majadero que nos llama de todo porque no le hacemos el abono, eso si, luego viene el jefe de turno para dejarte a ti como una imbécil y quedar él como el héroe de la película, cuando lo que tú haces, es lo que se te ordena. En mi caso, llevo a más de sesenta proveedores, surto y anulo según convenga. Mandamos mercancía a otros centros, hacemos las devoluciones de los proveedores... etc, etc, etc...

Lo curioso es que la gente cree que sólo estamos allí divinamente plantados y vendiendo exclusivamente.

A todo esto, hay que sumarle que con la nueva reforma, nos han aplicado por el artículo treinta y tres, unos nuevos horarios. Con eso han logrado endosarnos jornadas partidas, cuándo y cómo ellos quieren, sin derecho a pataleo, con una hora para comer y dando palmas.

El resultado es que todo el mundo está agotado, quemado y medio deprimido. Dónde antes eramos cuarenta, ahora hay dieciocho. No se ha vuelto a contratar a una sola persona. La gente se queja porque no se le atiende o se le atiende mal... y cómo no iba a ser así??... no podemos hacer más de lo que ya hacemos y mucho menos sonreir como a primera hora de la mañana.

Ayer un jefe le lavantó la mano a un compañero mío. Intentó darle un puñetazo... todavía no doy crédito. Nuestro jefe de planta, fue testigo al igual que otra docena de personas. Cuando mi compañero le preguntó si lo había visto y si no iba a hacer nada, éste cabrón con patas que tenemos por jefe, le respondió que el otro era un superior y le debía respeto.

Mi compañero tuvo que irse para urgencias acompañado por otro. Su corazón está un poco golpeado, por lo que cuando el médico le tomó la tensión se quedó helado al ver lo elevadísima que estaba. Cuando se enteró de lo que había ocurrido, le informó que como médico, tiene la obligación de denunciarlo y que lo haría sobre la marcha.

No sé en lo que parará todo esto. Lo único que sé, es que nunca estuvimos más desamparados, esclavizados y ninguneados que ahora. No es que seamos números, es que ahora somos pedazos de carne sin derecho a nada.

Hace tiempo que me ahogo entre la rabia, la pena y la impotencia. Pero lo de ayer... ver a mi compañero, un hombre hecho y derecho de sesenta años llorando como un niño conmigo, por la indignación y la humillación... eso no me lo quita nadie de la cabeza. Asco. Asco absoluto. Y verguenza, muchísima verguenza por haber tirado veintidos años de mi vida con una empresa que hace ya muchísimo tiempo que no me representa y que dejaría con los ojos cerrados.

martes, 2 de noviembre de 2010

Nuka


Creo que nunca he escrito nada sobre Nuka.

Nuka es la yorkshire de Latumari y mía. Y confieso que me tiene loca de amor...jajajaja

Tres kilillos de felicidad peluda y graciosa. En casa es un cielo, en la calle, un demoniejo obsesionado por saludar a todo ser viviente, por poco recomendable que sea. Nos ha salido sociable la criatura, qué le vamos a hacer!!

Nuka llegó a nuestra vida porque su antecesora Kika, dejó un vacío tan insoportable que la casa se volvió inhóspita y fría. Así era imposible levantar cabeza. Latumari y yo nos pasábamos las horas enroscadas y conteniendo las ganas de llorar a cada minuto. Era una soledad tan grande...

El día que llegó Nuka, yo no pude recibirla por culpa del trabajo, lo hizo Latumari. Inmediatamente me llamó para explicarme lo que veía. Incluso me mandó unas cuántas fotos. Yo me sentía de mantequilla y desesperada por volver a casa y conocerla.

Cuando llegué, Latumari ya se había ido, pero estábamos hablando por el móvil. Ella quería "oír" mi reacción. Abrí la puerta de casa y me dirigí directamente a la cocina. Allí estaba Nuka, caminando vivarachamente hacia mi, y de lado, porque le pesaba el culete. Los ojillos brillantes como ascuas y una curiosidad exagerada que a día de hoy no la ha abandonado.

Me cabía en una mano y me enloquecía aquella pancita rechoncha y sonrosada. Creo que lo único que yo decía era " que cosita tan bonitaaaaa".

Hubo un tiempo en el que pensé que jamás llegaríamos a entendernos Nuka y yo. Era rebelde, contestona y geniuda. No admitía un no por respuesta y todavía le cuesta... pero ya cede.

Nuka no sabe que es una perrita. Ella piensa que es un bebé o por el contrario, que es un San Bernardo. No le tiene miedo a ningún perro, se acerca a todos sin distinciones, ni temores, previo saludo a sus amos.

Mi momento mágico con ella, es por las noches. Después de cenar, cuando estiro las piernas sobre la mesa y Latumari está a mi lado en idéntica postura. Nuka se sube sobre mi y yo la pongo en mis brazos como si fuera un bebé, acariciándole el pecho. Ella solo me mira, me mira y me mira. Suspira, entorna sus pestañazas, me da un par de lametazos y lucha por no quedarse dormida. Adora nuestro abracito grupal y que Latumari y yo le estampemos un beso al mismo tiempo en sus cachetitos, haciendo con ella un sandwich de mimos. Se deja querer. Se deja adorar. Es una bandida maravillosa.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Mummy


Una escapadita por los mundos virtuales para constatar que sigo viva.

Hoy, uno de noviembre, es el cumpleaños de Mummy... mi madrecita del alma querida.

Por ese motivo, nos invitó a comer a Latumari y a mi. Y yo iba como desesperada por verla, porque necesitaba ver esos maravillosos ojos, que son los míos. Porque últimamente miro alrededor y sólo veo "carencias maternales". Bien porque algunas de esas madres ya no viven en éste mundo terrenal, bien porque la salud las abandona implacablemente, bien porque de madres sólo tengan el título y poco más.

Y Mummy hablaba durante la comida, con sus gestitos, con esa dulzura que siempre la acompaña, con esa risa fácil que le brota tan espontáneamente. Yo casi no la escucho, lo que hago es grabarmela a fuego en la retina y en el corazón. Disfruto y aprovecho cada minuto a su lado y rezo... o algo parecido. Pido poder seguir viéndola durante muchos, muchos, muchos más años, con su dignidad, con su alegría, con su independencia, con su fortaleza y con su belleza.

Y es que mi madre ha sido y es una mujer guapa por los cuatro costados, por los cuatro puntos cardinales y hasta por las costuras. El tiempo la mima, la trata bien y la respeta, la deja envejecer con coquetería y elegancia.

Mis ojos, que son los suyos, la traspasan más allá de su precioso envoltorio y entonces se me doblan hasta las rodillas, porque lo que tiene por dentro es infinitamente más hermoso que lo que transmite desde afuera.

Una mujer de 71 años que ha sabido y querido amoldarse a las circunstancias, especialmente a las mías por un sólo motivo: por amor.

Por eso, cuando nos despedimos, no deja de sorprenderme y nos hace sonreir. Nos manda saludos para "las chicas", y prosigue mencionándolas a una por una: para Marcela, para Desastrín, para Yosu, para la Galle... para todas.

Que grande eres Mummy y cuánto, cuánto, cuánto te quiero.


P.D:... si, la de la foto es mi madre... os agradecería que no hicierais comentarios fuera de tono, que nos conocemos y ya hemos hablado de esto. Un respeto.... que es mi madreeeeeeee!!!... marranas!!

martes, 12 de octubre de 2010

Si no quieres taza....


Ay!!... que racha, madre del amor fermoso!!

Latumari ha pillado una estúpida gripe que la ha pulverizado hasta el límite, queriendo hacerle brotar el vértigo. Esto se cuenta rápido, pero ha sido un proceso de dos semanas, cada día más eterno que el anterior.

Y clarooooo!!!... cómo iba a dejar yo que todo el protagonismo se lo llevara ella???... no, no, nooo!!

Así, con discrección, fui poniéndome silenciosamente morada. Las dos enroscaditas en la cama.

No quería que el pánico se apoderara de mi, no quería quedarme sin aire, pero dejé de respirar. Y es queeeee... empezó a latirme una muela. Después de años, volví a tener un horrible dolor de muelas. No podía creerlo, en mayo fui con mi dentista y todo había quedado divino de la muerte.

Pues ná, que tuve que dejar el curro al día siguiente, para que mi dentista me recibiera de urgencia.

Allí estaba yo, toda digna por fuera y rabiando por dentro. Pariendo por minutos y tratando de regular mi desbocada respiración. Me avisaron que podía pasar y salí de la salita de espera tiesa como el palo de una escoba. Eso si, en cuanto vi a Silvia, mi dentista, mujer seria donde las haya e incluso apabullante, perdí toda mi dignidad y entré dando saltitos de pataleta mientras mencionba su nombre... tanto Silvia, como su ayudanta, se partieron de risa literalmente. Creo que les toqué la fibra sensible, porque claro, una menda va siempre pisando fuerte, digna e incluso chulescamente, era impensable verme dando saltitos berrinchudos. Con todo el cariño del mundo y con sólo ponerme el ojo encima, me dijo que se me había formado una bolsa de pus debajo del último empaste. Me recetó antibiótico y quedamos para la siguiente semana.

Dos días después, un sábado, amanecí con la cara de pandereta, me parecía a Popeye pero con pelo. Nos fuimos a urgencias para que me dieran un justificante y poder quedarme en casa para rumiar mi dolor y no ir a currar.

Al día siguiente empezaron a irritarse mis partes sensibles. Menos mal que Latumari y yo, lo tomamos a risa, pero era pa llorar y no parar.

Ya se lo dije a Latumari: no hay ni un sólo resquicio que ya no conozca de mi. Ella y sólo ella, ha llegado dónde nunca nadie soñó siquiera. No hay postura por poco decorosa que sea, que yo no haya lucido ante ella. Cada milímetro de mi anatomía ha sido visitado por su mirada experta.

Es más, puedo asumir mi papel de Apachete, penacho parapetado en el cogote, cuchillo entre los dientes, repto como una anguila, aguzando mis sentidos mientras me cuelo en la habitación. Incluso me chupo el dedo pa ver la dirección del viento y que éste me ayude a pasar desapercibida... trepo por el armario, observo el cuerpecillo de Latumari arropado en la cama y mis tendones se ponen como cuerdas de violín ante el salto previo que voy a dar. Allá voyyyyyy!!!... grito de guerra... caos total... de la que salto hago la equis... es decir brazos en alto, piernas estiradas... al gritar se me cae el cuchillo que llevo entre los dientes, el penacho se me escurre y queda ladeao, el tapa-ratos se desparigüela y Latumari ya usó su memoria fotográfica hacia mis partes.

Joups!!... nada intimidante, la verdad. Me diagnostica que tengo las zonas nobles al pilpil y me espatarra analíticamente sobre la cama.

Habla con Silvia y le ordena que deje de tomar el antibiótico inmediatamente. Así lo hago, pero el proceso lleva su tiempo. Mi flora intestinal ha sido exterminada, mi culete ha quedado como boca de payaso, y no sonriente precisamente. Que me ponga un óvulo. A estas alturas, yo siento casi, casi, furor uterino. Cualquier esquina me resulta sugerente, hasta el pico de la plancha.... por las barbillas de Neptunooooo.... como puede arder tantoooooo????

Bué... después de cuatro días sin meterme medicamentos y con las partes casi recuperadas al cien por cien... ayer empezó a brotarme una pequeña erupción. Empezó por los muslos, de las rodillas a las ingles... cuando llegué al curro, ya había ascendido por mis escote y comenzaba a subir por el cuello. El matasanos/matamalos de la empresa, me dio un antiestamínico... llevo tres pastillitas de ayer a hoy y esto no para.

Hoy voy de Ronchawoman Escarlata. Las piernas, el estómago, el pecho, los brazos, la espalda, el culete... todo está invadido. Doy grima. La pequeñísimas ronchas se van aliando y hay zonas dónde ya son una sóla y enorme mancha roja intensa. Me he convertido en una tránsfuga, ahora voy por la vida de Piel Roja.

Mañana tengo dentista y cita con mi médico... alguien puede salvarme???... es que ya estoy agotadita y a partir de pasado mañana empiezo jornadas ampliadas en el curro, mañanas, tardes y casi, casi noches.

Socorritooooo!!... Auxilitoooo!!... qué será de mi??... ainss!!... menos mal que la Latumari nos cuida a las dos.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Sin sentido y mucho menos, sensibilidad...


Hay cosas que me ponen de un humor negro, negrísimo. En realidad, siento como la ira me hierve a borbotones.

A veces el pánico se apodera de mi cuando veo a la chavalería de hoy en día. Ya sé, ya sé que no todos son iguales, pero en su gran mayoría tienen una total falta de respeto hacia cualquier persona o forma de vida. Lo único válido son sus propias amistades, todo lo que no pertenezca a su círculo, no tiene valor ninguno.

A mis dieciocho años, era una persona todavía por formar, pero al menos era respetuosa y educada. A los dieciocho años ya tenía sensibilidad, pudor y compasión. Un tesoro, comparado con estos dos mamarrachos. Las condenas me parecen insuficientes.

Jayla Hamm, de 18 años, y su novio Corde Honea, de 19, fueron condenados en EEUU a penas de cárcel por pegar en la pared con cinta adhesiva al hijo de ella, de 22 meses de edad, después de una noche de fiesta.

La pareja, maniató con una potente cinta de color verde al niño, de 22 meses, contra una pared de su domicilio, le pegó los pies al suelo con pegamento y, posteriormente, tomó fotografías que la madre subió a su página en la red social MySpace. Uno de sus amigos vio las instantáneas y comunicó el suceso a las autoridades. Hamm fue condenada a pasar al menos 10 días en prisión y dos años en libertad condicional mientras que Honea, que fue quien puso la cinta adhesiva al niño, pasará entre 36 y 60 meses encarcelado por un delito de abuso de menores. El incidente tuvo lugar en enero después de que los jóvenes regresaran a casa, según la policía, tras una noche de fiesta y decidieron pegar al niño en la pared para divertirse, mientras el pequeño lloraba inmovilizado. El niño fue puesto bajo custodia de las autoridades del estado.

Que clase de diversión puede producir semejante espectáculo??... y menos mal que a esa descerebrada se le ocurrió publicar las fotos, porque de nos ser así, el incidente hubiera pasado desapercibido y qué sería lo siguiente, crucificar al niño con clavos??

Que miedo me da pensar en mi vejez....

lunes, 4 de octubre de 2010

Cuando un angel suspira


El 14/01/09, Latumari y yo habíamos ido a comer a casa de mi madre. Pasamos un buen rato las tres juntas, como siempre.

En casa de mi madre, la vida la repartimos en dos sitios: la cocina y el estudio que convertimos en salita. La cocina es el sitio que más tiempo nos alberga, no hay duda. Estuvimos hablando de todo un poco, nos reímos, nos sorprendimos con las últimas novedades acompañadas por un par de cafés.

En cierto momento de la conversación, mi madre suspiró. Suavecito. Suspiró como sólo pueden suspirar los angelitos, desde muy adentro, suspiros que te hacen cosquillitas por dentro y por fuera. Suspiró como es natural en ella.

Un suspiro no tiene nada de especial aparentemente, excepto los suspiros de mi madre. Los suspiros de mi madre nacen en su precioso corazón y salen a la superficie atravesándole la piel. Desde hace veinte años y tres meses, sus suspiros siempre van precedidos de un leve “hipeo”. Suspira como lo hace la gente que previamente ha llorado.

Latumari conoce sus suspiros porque ya la ha oído más veces, pero ese día, fue un suspiro tan dulce y tan tierno que nos sorprendió a las tres.

En mi caso, puedo decir que no fue sorpresa lo que sentí. Sencillamente me generó un enorme sentimiento o infinitos sentimientos que se entrelazaron hasta convertirse en uno solo, pero fortísimo. No pude controlarlo, me emocionó hasta la médula. Mi madre, que es mucha madre y pocas cosas que me conciernan se le escapan, se quedó turbada al ver mi reacción. En realidad vio mis ojos y esa estúpida agüilla que a veces los invade. Como consecuencia sus ojos se llenaron de lágrimas. Como consecuencia a mi se me escaparon unas cuantas. Tuve que levantarme y abrazarla. Las dos llorando como bobas y Latumari tan emocionada como nosotras. Todo un poema.

Los suspiros de mi madre, no siempre fueron así. Hubo un tiempo que suspiraba sin más. Sus suspiros cambiaron cuando perdió a mi padre. Si alguien pierde lo que le es más amado y llora noche tras noche, año tras año y trata de ocultar el dolor ahogándolo con la almohada, esquivando esa línea tan finita que si la traspasas solo te llevaría a la locura. Cuando un paisaje, un ruido, un color, un sabor, una palabra, el mundo, la vida misma, te traen a la memoria a esa persona tan amada y notas que lloras por dentro y por fuera. Cuando lloras. Cuando sigues llorando durante mucho, mucho, mucho tiempo hasta que ya no te quedan lágrimas y entonces lloras con el alma, es justo en ese momento cuando ya no puedes volver a suspirar como lo hace el resto de la gente.

Por eso los suspiros de mi madre me calan tan hondo, porque sé hasta donde la llevó su sufrimiento, porque sé exactamente como nacieron sus suspiros, sé el por qué de que se quedaran a vivir en su corazón por siempre jamás y sé que sus suspiros vuelan sin paradas hasta llegar al cielo, para ser recogidos por su destinatario, el único que los puede merecer y que los abraza como si fueran suyos.