
Ay!!... uy!!... puf!!...oíísshh!!... tengo el cuerpo machacado. No hay un sólo músculo que no me duela al respirar. En realidad, estoy sorprendida con el número fibras que pueden llegar a doler, especialmente de cintura para abajo...ayyy!!!
Ayer fue el partido. Pedazo partido!!... jajajaja
Eso de jugar en la playa, es divertido, pero agota a una velocidad pasmosa y si tus rivales son bollonenas veinteañeras, ni te cuento.
Las criaturas llegaron sobradas, megamodernas y ultrafashions. Su mirada desprendía victoria anticipada y la promesa de pasarnos por encima como apisonadoras.
Las bolloinserso, estábamos como siempre: desgarbadas, partiéndonos de risa con nuestras habituales tonterías, algunas fumando antes de empezar, otras pidiendo sidra mientras esperábamos. Nuestra equipación... ligeramente lamentable. Todas nuestras canillas al aire daban un ligera grima, blancas como la leche. Poco glamour el nuestro.
Empezó el partido. Nuestra corrección inicial, dio paso a un espíritu panteril. Podemos ser el bolloinserso, pero no gilipollas. Las bollonenas contaban con una excelente forma física, algunas de ellas incluso con conocimientos futboleros, eran como locomotoras enloquecidas por pulverizarnos.
Marcela fue poseída por su instinto de competencia. Allí estaba ella, metiendo el piececito a la mínima de cambio, desbaratando las subidas de las bollonenas. Le pitaron mano y la arbitra no la creyó cuando le dijo que no la había tocado con la mano, que fue con el michelín.
Latumari, otro tanto de lo mismo. Un perro de presa hace el rídiculo al lado de ella. Se posicionó hacia adelante y tenía a las bollonenas negras ante tanto peligro. Si la derribaron, placaron, pisotearon, zancadillearon y empujaron mil veces, fueron pocas. Uno de los empujones que le dieron, la hizo caer de rodillas con el balón entre las piernas. La arbitra le pitó mano, sólo se escuchó gritar a Latumari: Si, hoooo... ahora resulta que tengo una mano en el chichi, noooo???
Desastrín es un poco indefinible. Ella no corría mucho que digamos, pero incordiaba un mundo!!!! Se escuchaban sus voces a lo largo y ancho de la playa. Su cara llegó a adquirir un preocupante color púrpura.
Tía Isi, optó por quedarse a vivir al lado del poste izquierdo de las bollonenas. Allí estaba ella, con los brazos en jarras observando el juego en la distancia. Su acción de okupa, dio frutos: marcó nuestro cuarto y último gol.
Debo decir que hubo una confusión. Al marcar el gol, todas corrimos hacia la portería contraria para hacer "montonín". Yo llegué desde la otra punta del campo y me lancé sobre aquel amasijo de piernas y brazos del bolloinserso. Fueron apartándose como buenamente podían y me quedé extrañada al ver que era Latumari la que estaba al fondo de aquellos ochocientos kilos de carne jubilosa.
Isi??... dónde coño está Isi??
Giramos la cabeza y vemos a Isi acercarse tranquilamente con Heidi Metal colgada del cuello.
Jo, utilizaba la misma técnica de Marcela. El pie volador: que no causa mucho daño, pero jode todas las jugadas dejándolas en nada.
Rosi, nuestra portera, brilló sorpresivamente parando amenazas de gol, un penalti y lo más importante: le dio sentido al hecho de que todos llevemos un culo pegado al final de la espalda. Su mejor parada fue con éste apéndice. Hizo su parada, se le amontonaron en la portería para intentar rematar, la derribaron y aún así, tuvo la visión suficiente para girar en el suelo y frenar el chut con el culo, enviando un mensaje: que os den por el mismo sitio con el que yo os rechazo, bollozorras veinteañeras.
Heidi Metal no tuvo desperdicio. Ella jugaba con uñas y dientes, lo malo era que la arena, la desestabilizaba. Cada vez que iba a golpear el balón, el pie que usaba como punto de apoyo, se deslizaba alevosamente hudiéndola en ligeros hoyuelos que sólo lograban hacerla caer al suelo. Tuvo una interpretación magistral sobre cómo lograr una caída fina y segura: primero se juntas las piernas, segundo, se doblan las rodillitas ligeramente, tercero, se deja una caer suavemente hacia un lado, sin tosquedad, así lograremos una caída elegante sin levantar mucho polvo.
Nuestra Galle marcó un golazo de película, imparable y estético de principio a fin.
QK se portó como una campeona. Aún teniendo el brazo izquierdo muy delicado, allí estaba ella dándolo todo y jorobándoles unos cuantos ataques a las bollonenas.
Por mi parte, sólo diré que jugué en la defensa, mi lema: o la pelota o tú, pero las dos, ni de coña. Y así fue. Tuve un encontronazo frontal con la locomotora profesional de las bollonenas y seguro que todavía está peleando por lograr que su teta izquierda recupere el sitio que le corresponde en el pecho y no en la paletilla. Y un segundo encontronazo con la bollonena eléctrica, cruzamos nuestras espinillas como si fueran sables, misión cumplida: bollonena eléctrica cortocircuitada y balón en juego para nosotras.
Me faltan más jugadoras de las que hablar, Susi, Raque, Marga, Celia, etc, etc,etc.... pero no hay tiempo, ni espacio.
Después de la gesta, corrió la sidra a raudales, tortilla de patatas, empanadas, ensaladillas rusas, bollinos preñaos, patatitas, sandwiches, pastelitos salados y dulces... un paraíso gastronómico.
A día de hoy, sólo puedo decir que soy la hermana de Robocop. Esta semana será muuuuy larga para mi y para mi machacado cuerpo.
El 30 de mayo, nos enfrentaremos a las Santeras. Podremos recuperarnos de aquí a un mes????






